Joaquín Chacón. La Entrevista

 

Joaquín Chacón

Cuatro décadas en los escenarios, con composiciones propias y adaptaciones, si miras al Chacón de sus inicios, ¿Qué primer recuerdo tienes de subirte a un escenario?

Pues recuerdo el profundo deseo de tocar en público, mezclado con el temor de vivir esa situación en la que me sentía expuesto a las opiniones, a ser juzgado, etc.

La expectativa de hacerlo bien, de sentirme aceptado, admirado.

En definitiva el miedo, la imagen, el ego, cosas que creo nos acompañan a todos los que desempeñamos una profesión como esta, tan relacionada con mostrarse, y que en tantas ocasiones crea frustración, y a veces cosas peores. En mi caso, el deseo de hacer música siempre prevalecía pero, por momentos, era muy duro conmigo mismo, seguramente por pretender ser lo que no era, o por no aceptar la realidad de donde me encontraba, inseguridad. Es algo intrínseco al ser humano, la necesidad de sentirnos queridos, en nuestro caso a través de hacer bien nuestro trabajo.

 

Te crías con el flamenco, pero el jazz acaba siendo donde te vuelcas en tus estudios, pero en tu trayectoria no han sido incompatibles, de hecho, en algunos de tus temas se notan otras influencias, ¿cómo se conjuga todo sin perder uno su esencia personal?

No podemos evitar nuestro origen, de dónde venimos, qué vivencias hemos tenido, qué hemos escuchado…, todo eso está ahí, guardado en alguna parte, y tarde o temprano sale.

En mi caso, tengo que reconocer que el Jazz me cautivó profundamente, pero en casa había escuchado mucho flamenco, y mi padre intentaba enseñarme los palos, a distinguirlos, los intérpretes, etc.

Fui por otra vía, pero todo aquello estaba en mi interior, y en un momento quise rendir homenaje  a todo eso a través de un trabajo que titule “Spanish standards project”, donde recuperaba músicas escuchadas en la infancia, que cuando decidí arreglar volvieron a cautivarme, y de las que pude apreciar la belleza y profundidad que tienen.

Algunos músicos americanos de Jazz expresaban su extrañeza ante el hecho de que los músicos de Jazz españoles no usáramos nuestra tradición, nuestros “standards”, para improvisar y desarrollar nuestro lenguaje, con un repertorio tan rico y amplio: copla, pasodobles, etc.

Creo que todo suma, y conforma esa esencia personal a la que haces referencia.

 

Tras tantos años en los escenarios, ¿cómo ves que has cambiado en el sector musical y cómo lo has vivido en primera persona?

Nuestro colectivo siempre ha sido minoritario y, de alguna forma, precario a nivel laboral.

Sin embargo, lo que hacemos es algo enormemente vocacional, y creo que los que decidimos dedicarnos a esto realmente amamos la música profundamente, por encima de la problemática de dedicarnos a este negocio en el que, en la mayoría de las ocasiones, todo lo que rodea al músico es más rentable que nuestro propio trabajo.

A día de hoy, la oferta de proyectos musicales y la calidad de los mismos ha crecido de forma exponencial. Tal vez la institucionalización de los estudios de Jazz en el ámbito universitario, grados y masters, ha contribuido al desarrollo profesional de músicos cada vez más preparados y competitivos, sin embargo el tejido que debía absorber todas esas propuestas, a nivel de salas, festivales, clubs, etc., no ha crecido de la misma forma, e incluso ha empeorado en muchos casos. Las condiciones laborales siguen siendo precarias, a pesar de llevar años trabajando en ello.

A través de las asociaciones profesionales trabajamos para intentar revertir esta situación, con la esperanza de que las próximas generaciones tengan un futuro mejor. En mi opinión, nos encontramos inmersos en ese proceso, con muchas ganas de seguir creando y tocando en directo y, afortunadamente, sin perder en ningún momento la ilusión.


portada Dream Land


El mundo de jazz es muy cambiante, muchas colaboraciones, muchos proyectos personales y otros de colaboraciones, ¿qué es lo más positivo y lo más negativo a la hora de llevar una carrera con tantos cambios?

El cambio siempre es positivo, mantiene alerta, preparado para enfrentar diferentes retos profesionales así como nuevos logros musicales, avanzar, evolucionar. Tal vez el único aspecto negativo es el stress que a veces crea el tener que resolver simultáneamente tareas diferentes, no es muy saludable, pero sigue siendo un reto mantener el equilibro interno en estas situaciones, el lema que me inspira en este sentido es: “IN OMNIA PARATUS”.

 

¿Qué significa para ti la guitarra tanto a nivel personal como profesional?

Un refugio, una parada, un encuentro conmigo mismo, en muchas ocasiones un reto.

Y también en muchas ocasiones un espacio terapéutico. Es un vehículo a través del cual puedo expresarme, manifestarme, algo que siempre está ahí, sin exigir nada.

Vehículo de expresión emocional, y de comunicación.

 

En estos momentos vas a lanzar DREAMLAND, con un cambio importante en tu disco, la guitarra a solas, una música vestida propiamente con tu compañera de viaje de más de cuarenta años, ¿cómo decides realizar este disco?

Llevaba años pensando en hacer un trabajo a solo, y en ocasiones había tenido alguna experiencia profesional tocando solo, pero la exigencia personal, el afán de perfección, y a la vez el miedo a ser juzgado, suponían un impedimento para llevar a cabo esa tarea. Simplemente decidí que si seguía posponiendo esto, probablemente se quedaría como un proyecto, una idea, algo que acabaría en un cajón, guardado para siempre, y decidí ponerlo en movimiento y darle vida, un reto más, una prueba, un avance.

 

¿Cómo ha sido ese proceso de composición tan personal y que ha sido realizado y madurado durante un tiempo largo?

Tenía material para tocar solo desde hace años, y de vez en cuando practicaba, y revisaba cosas para tocar solo, pero nunca me había parado a prepararlo a conciencia, y a diseñar cómo materializar esa idea, y darle vida. Así que elegí el repertorio, y preparé con detenimiento cómo organizarlo y arreglarlo para grabarlo, y luego llevarlo al directo.

 

Supongo que el vértigo de ir en solitario es grande y no sé si con mayor o menor responsabilidad, pero ¿qué has sentido cuando estaba ya finalizado?

El resultado me ha hecho sentir bastante satisfecho, siempre todo es mejorable, pero creo que finalmente el disco es algo bastante redondo, donde siento haberme aproximado a la idea inicial que tenía en mi cabeza, y los directos suponen un trabajo diferente, y una implicación conmigo mismo y con el público a otro nivel, que espero que funcione también en una buena dirección.

 

Aunque no del todo, he tenido la sensación, de esos sonidos que te pudieran llegar más en la infancia, aderezados y ensalzados por la experiencia, ¿hubo una búsqueda específica a la hora de las composiciones, o fue un dejarse llevar?

En este sentido me he permitido que la musica fluyera, sin juzgar nada, sin expectativas, libremente, de ahí que crea que es algo difícil de catalogar, pues me he resistido a analizar si está a la altura de la complejidad característica del Jazz más actual, algo que siempre me ha preocupado, y que en este caso he querido dejar de lado conscientemente, haciendo un ejercicio de aceptación, de permitir que fluya, sin interferencias, con honestidad, y dejando que la emoción prime por encima de cualquier otra consideración.

 

¿Qué ha querido contar Joaquín Chacón con este disco?

Simplemente he querido mostrarme, plasmar lo que sale de mi cuando me permito ser un vehículo que deja fluir la música con libertad, sin interferencias, sin ego, sin buscar ser aceptado, admirado, o considerado, con el único ánimo de comunicarme y mover emociones, compartirlas, desde la paz, la armonía, y la calma.


Joaquín Chacón

Siempre a la hora de grabar se tienen dificultades y además aquí vas a alma descubierta ¿qué pros y contras tiene este formato?

Es muy exigente a nivel de concentración y atención, algo bastante complicado en nuestro mundo actual, lleno de estímulos e inmediatez, pero a la vez es muy gratificante conectar con uno mismo, y a partir de ahí buscar un feedback con el público, para compartir, y crear un espacio de conexión, que sea una experiencia gratificante, un viaje lleno de colores y matices, que busco que haga sentir bien a la audiencia, y a mi con ellos.

 

Ya tienes bastantes fechas confirmadas, ¿si nos tuvieras que lanzar una invitación para ellas cuál sería?

Tenemos dos fechas en Madrid, en el Café Central /Ateneo nuevo emplazamiento de una sala a la que tengo un cariño muy especial, por lo unida a ella que ha estado mi carrera desde sus comienzos, 21 y 22 de octubre, dos conciertos cada día.

 

¿Desde dónde compones mejor, o te sientes más cómodo, desde la alegría o la tristeza?

Ambas aportan un estado muy especial de manifestación a través de la música, la alegría como fuente de luz e inspiración, además de como vehículo de conexión positiva, y emociones bonitas, la tristeza como espacio terapéutico a través del cual manifestar emociones que de otra forma, en ocasiones, pueden ser dañinas si no son bien canalizadas.

 

¿Diferencias de componer en solitario o en grupo?

La mayor diferencia es pensar en la música con un arreglo específico para tocar solo. Tiene sus limitaciones, pero también sus retos, muy estimulantes y creativos.

El planteamiento de una composición para tocar en grupo permite más espacio para cada instrumento y para la interacción entre ellos.

Es muy diferente componer para tocar en solitario pero, sin pretender hacer lo mismo cuando se toca solo o en grupo, creo que también se puede conseguir un resultado óptimo. Se renuncia a algo, pero también se consigue algo.


Chacón


¿Influencias?

Mucha influencias y muy diversas, algunas conscientes y otras no tanto, pero estas ultimas también se manifiestan.

Muchos guitarristas a los que admiro han sido un referente para mi.

Jim Hall, Wes Montgomery, Jimmy Raney, Pat Metheny, John Abercrombie, etc.

Músicos de Jazz: Charlie Parker, Bud Powell, Miles Davis, John Coltrane.

Mucha música clásica, y rock también, pero una verdadera influencia e inspiración fue mi maestro y mentor Barry Harris.

 

¿Un sueño por cumplir?

Colaborar en conseguir un futuro esperanzador para las nuevas generaciones de músicos de jazz, que se pueda seguir manteniendo la llama encendida por mucho tiempo, y cada vez en condiciones profesionales más dignas.

 

Entradas populares de este blog