La Iliada y los Evangelios 2 

Ajax defending the Greek Ships against the Trojans

por Patrick Philpott

Similitudes

Al poeta que los antiguos llamaban Homero se le atribuyeron La Iliada, La Odisea (aunque no todo el mundo está de acuerdo en esto), una Tebaida de la que sólo quedan unos cuantos versos, unos himnos a distintos dioses y otras composiciones, todas apócrifas menos las dos primeras. Se ha intentado establecer parecidos entre La Odisea y los evangelios – por ejemplo, el encuentro con el cíclope Polifemo con el asunto de los 2.000 cerdos – pero sin llegar a convencer. Esto se puede deber a que La Odisea es una novela de aventuras y de fantasía, bien alejada  de la vida real. La Iliada, por el contrario, aunque Homero utiliza a los dioses con fines composicionales y les da ocasionalmente super-poderes a los héroes, es básicamente un retrato de la cruda realidad de la vida. Como los evangelios son relatos de la vida de un personaje real, Jesús, que como los héroes de La Iliada se relaciona con muchas personas y tiene que afrontar situaciones diversas, algunas muy tensas, no es sorprendente que emerjan similitudes. Si estas similitudes son significativas o no es una cuestión que, por supuesto,  cada uno/a debe decidir oor sí mismo/a. En fin, aquí siguen las que parecen ser las más claras:

·         Lo humano y lo divino se entremezclan constantemente en La Iliada; vemos dioses disfrazados de humanos, y humanos con un progenitor divino: Jesús presenta aspectos tanto humanos como divinos.

·         Poderes especiales; en la Iliada, fuerza, velocidad y capacidad de reconocer a dioses disfrazados: Jesús, curaciones, exorcismos y lectura de mentes

·         Transfiguraciones; Iliada, Diomedes en 5 y Aquiles en 18: Jesús en el Monte Hermón

·         Reconciliaciones – Diomedes-Glaukos en 6, Aias-Hektor en 7 y especialmente Príamo-Aquiles en 24: Jesús, paz, amor y perdón; ama a tu enemigo.

·         Enseñanza: Iliada; relatos aleccionadores, símiles: Jesús, parábolas.

·         Genealogías. Héroes; Jesús en Mateo y Lucas

·         Oficios: Iliada, interés en La agricultura y las artes menores: Jesús, agricultura y oficios manuales en las parábolas; después de todo era un tektôn.

·         La ciudad condenada: Ilion/Troya y Jerusalén.

·         La ciudad santa: Ilion y Jerusalén.

·         El héroe condenado, sabiéndolo; Iliada, Hektor y Aquiles: Jesús.

·         Derecho y verdad contra poder; Iliada, Aquiles y Thersites critican a Agamemnon, y al primero le quitan la concubina y el segundo se lleva una paliza: Jesús critica a las autoridades religiosas y  le denuncian a Pilato.

·         Posesión por espíritus; Iliada, diosa Ate y furor de batalla (Ares); Jesús demonios

·         La familia versus el deber. Andromakhe y Hektor; Jesús y su familia

·         Comidas comunales; Iliada, varias de hospitalidad y ceremoniales; Jesús, multiplicaciones de panes y peces, y la última cena.

·         Curas milagrosas; Iliada, Hektor en 15, varios en 23: Jesús muchas

·         Importancia del padre; Iliada, constantes referencias a los padres de los héroes: Jesús y su padre divino.

·         Zeus Padre en alto; Dios Padre en alto

·         Estampida hacia las naves en 2; estampida porcina en Gadara

·         Desprecio por los bienes materiales; Iliada, Aquiles en 9 y 19; Jesús constantemente.

·         Parataxis; acumulación algo desordenada de oraciones simples; frecuente en La Iliada y en Marcos.

·         Cadáver salvado de la humillación; Iliada, Patroklos y Hektor (finalmente): Jesús bajado de la cruz cuando lo normal habría sido dejarle allí presa de la putrefacción y los carroñeros.

·         Mensajeros divinos; Iliada, Iris varias veces: Jesús, Gabriel en Lucas, sueño en Mateo

·         Instrucciones en sueños; Iliada, Agamemnon 2, Aquiles 23: José en Mateo.

·         Aquiles furioso; Jesús furioso en el templo

 

Estos, pues, son los datos, simples, escuetos y neutrales. Pero antes de ponernos a interpretarlos conviene mirar dos temas que pueden resultar relevantes. En primer lugar, muchos antiguos tenían el relato  de Homero por histórico, tan real como los hechos de sus vidas diarias o  los narrados en Heródoto etc. Los cristianos tenían y aún tienen el mismo concepto de los evangelios. En segundo lugar, la mimesis o imitación, que nosotros tenderíamos a despreciar, era muy valorada en la antigüedad, en los campos de la retórica y la literatura. Consistía en tomar un texto considerado de calidad y elaborar otro sobre un tema distinto utilizando la técnica y los recursos del original. No es impensable que ambos enfoques hayan influido de alguna manera en la redacción de los evangelios (y no solamente con el texto de La Iliada).

 

Se pueden adoptar varias hipótesis frente a los datos aquí expuestos, dependiendo de nuestra visión de los mismos y de la interpretación de los evangelios que traíamos de antemano. Aquí van algunas de las que parecen más plausibles:

1.      Las similitudes son sólo aparentes, no existen de verdad.

2.      Sí existen pero son casuales, carentes de significado en sí.

3.      Sí existen, pero sólo afectan de algún modo, y parcialmente, se supone,  a la forma del texto, no a la sustancia. Se trata de ‘mejorar’ la textura.

4.      Existen, y afectaron a la sustancia de partes del texto, en la medida en que los evangelistas intentaron modificar el mensaje para adaptarlo a sus propias agendas[1], o aumentar el impacto del relato.

5.      Las similitudes sólo indican reflexiones de fondo sobre el significado de los hechos o un deseo de jmitar estilos clásicos

6.      6. Los evangelistas tenían muy presente el texto de La Iliada al redactar sus textos y se esforzaron por asemejar, por ejemplo, Jerusalén a Troya, y Jesús a Aquiles, el gran héroe de la antigüedad.

 

7.  Cada uno inevitablemente tendrá su propia opinión sobre este y otros aspectos de los evangelios, cosa por cierto muy saludable, y la verdad, como suele ocurrir en estos casos, se encuentra probablemente en el medio. O sea que es probable que haya al menos cierta influencia en la forma; negarlo sería decir que los evangelistas eran, como hemos dicho anteriormente,  ciegos y sordos al mundo que les rodeaba, una hipótesis difícil de sostener.

Otros elementos de la vida en Israel y otros sitios en el siglo 1º EC pueden muy bien haber influido en la composición de los evangelios: las disquisiciones dogmáticas entre distintas sectas del judaísmo, las profecías (a veces mal interpretadas) del Antiguo Testamento, la idea, que vemos en los Textos del Mar Muerto entre otros lugares, de un apocalipsis próximo, la aparición de hombres ‘divinos’, milagreros y mesiánicos, y las creencias en los sueños, las apariciones divinas y los augurios  -  además del gran poema de Homero. En resumen, ni Jesús ni los evangelistas vivían dentro de una burbuja.



[1] La simple comparación de los cuatro evangelios demuestra que sus autores tenían agenda muy diferentes.



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